En ocasiones damos patadas verbales a quien deberiamos dar besos y damos besos a quien deberiamos dar puerta!!!

La coherencia humana en muchas ocasiones no tiene una explicación razonable ni razonada.

somos raros

Observo mucho el mundo que me rodea, las relaciones personales de quien conozco e incluso las mías propias, y después de un buen análisis puedo constatar que en muchos casos somos totalmente injustos con nuestros actos.

Existen personas que se acercan a nosotros con buenos propósitos, interesantes intenciones, con cariño y amor, simplemente con la intención de facilitarnos la vida. Nos quieren, y por tanto querrían vernos crecer como personas y conseguir el objetivo de ser felices. Sus palabras, gestos, preguntas siempre van unidas al mejor de los propósitos: nuestro bienestar.

Suele suceder que los consejos, argumentos y comentarios que nos vienen de estas personas, muchas veces, los entendemos como una intromisión en nuestra vida, como meros reproches y críticas a nuestros actos, sin pararnos a pensar la real motivación de los mismos, generando como resultado hacia ellos unas respuestas por nuestra parte frías, distantes, molestas y dolorosas.

Está claro que deberíamos tomarnos el tiempo necesario para realmente ver si hacemos bien contestando de esa forma o estamos dando patadas verbales a la gente que más se preocupa por nosotros.

Que menos que agradecer el interés en nosotros y contestar de forma educada y afectuosa. No es necesario dar información que no queremos dar pero no por ello se deben perder las formas ni la educación. Las personas que reciben nuestras respuestas tienen un corazón que siente y padece, no lo olvidemos.

gracias

Aquí os dejo una propuesta: “Sed justos en vuestras reacciones y no olvidéis quien os quiere de verdad”

En contraposición a esto hay ocasiones en las cuales seguimos ofreciendo nuestra cara más amable a quien ha sido causante de nuestras lágrimas o desdichas. Esto tampoco está bien… No es lógico que quien siembra tormenta recoja rayos de sol. No hay que tener un libro de rencores pero si un sentimiento de justicia que debemos aplicar.

Si alguien que entró en tu vida, no tuvo ningún reparo en ponerla patas arriba, lo mínimo es no dejarle entrar nuevamente si así lo solicita. Suele ser muy difícil remontar las decepciones y situaciones negativas sufridas por el trato que otros nos proporcionan, incluso en ocasiones esos comportamientos desconsiderados hacia nosotros nos pueden llegar a provocar traumas o nos afectan en la autoestima, y por tanto, hay que aprender de ello.

Aprender de errores

No es muy normal compensar, a estas personas que nos han dañado, con nuestro agradecimiento. Nada de poner la otra mejilla, en tal caso cubrirse las dos por si las moscas. Hay gente que debemos invitar a irse de nuestras vidas porque aunque hayan tenido un papel protagonista en el lado más difícil u oscuro de la misma, su existencia en nuestro mundo sólo puede garantizarnos los mismos problemas más adelante…

Se puede perdonar y olvidar, pero no se debe mantener en nuestras vidas a quien rompe el equilibrio y la armonía.

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