El Amor: “una asignatura más”

Hoy quiero hablar del amor.

Árbol del Amor

¿Por qué? (quizá alguien se pregunte)

Es cierto que ya hace tiempo dediqué otra entrada al mismo tema (“Hablemos del Amor”), pero el enfoque de hoy es algo diferente.

Desde hace tiempo observo el mundo que me rodea, a la gente que conozco, a las personas con las que me relaciono en el día a día y he llegado a plantearme un montón de preguntas sobre algo muy importante: 

¿Sabemos amar? ¿Sabemos querer? ¿Sabemos expresar nuestros sentimientos? ¿Sabemos vivir con nuestros sentimientos?

La verdad es que para ser sincera, creo que según está la sociedad y como se comportan los ciudadanos del mundo, creo que la respuesta a esas preguntas es totalmente negativa: No, no, no, no.

El amor es algo innato en el ser humano (o eso creo yo), es parte de sus capacidades como especie, pero es un sentimiento que difícilmente sabemos manejar. En la mayoría de las ocasiones el amor que nace en nuestro interior es como un potro desbocado  que nos arrastra sin control.

¿Dónde reside entonces el problema?

Yo lo veo muy claro, nítido…

Cuando un bebe nace, sus padres, familiares y amigos tienen absolutamente claro que debe tener una formación.

Desde el minuto uno, el nuevo  habitante del planeta tiene que aprender a vivir: respirar, comer, moverse, gatear, andar, hablar, leer, escribir, etc, etc….

De eso no le cabe duda a nadie.

Y la mayoría de las personas que le rodean estarán volcadas en participar en su educación.

Incluso cuando ya tenga la edad adecuada irá a una escuela infantil, colegio, instituto, la universidad, y demás lugares de culto a la educación y a la enseñanza. Y en todos estos lugares el profesorado que imparta las clases estará cualificado y preparado para garantizar un proceso de enseñanza óptimo, apropiado y conveniente. ¡No puede ser menos!

Con todo este tiempo y esfuerzo (también dinero, por supuesto), se consigue que las personas tengamos unos conocimientos más o menos extensos que nos sirvan para ser capaces de enfrentar la vida y poder tener un futuro.

Lo que se suele obviar, lo que no se enseña en los colegios ni universidades es a manejar las emociones ni los sentimientos.

Por parte de la familia, se hace una labor de educación respecto a las buenas maneras, el respeto, el saber estar y comportarse en los diferentes lugares y momentos pero…¿Se enseña a amar? ¿A demostrar el cariño, el amor?

Mi conclusión es que en cuanto a sentimientos y emociones presuponemos que esa enseñanza nos la da la propia vida, y que debemos aprender sobre la marcha.

¡Qué error tan grande!

Por este motivo, por esta carencia en cuanto a la formación adecuada dirigida al entendimiento, comprensión, gestión, divulgación y manejo de nuestros propios sentimientos y emociones, las personas sufren complejos, inseguridades, bloqueos, defectos de carácter, traumas que como poco les hacen sufrir a ellos, y en el peor de los casos causa sufrimiento y dolor a terceras personas implicadas en sus relaciones personales.

El amor aparece en nuestro interior y:

¿Cómo debemos actuar?, ¿Cómo se quiere  de una forma adecuada y sana? 

¿Cuál es la forma correcta de expresar el amor a una madre, a los hermanos, a los abuelos?

Qué difícil es saberlo, y cuantas veces este desconocimiento nos lleva a lastimar a esa madre, hermanos o abuelos. Todos queremos a nuestras madres, pero ¿Lo decimos? ¿Lo expresamos con gestos, abrazos, cariño, dulzura, etc?? 

¿Cuál es la forma correcta de transmitir amor a un hijo?

En este punto casi todas las madres pensamos que el amor a un hijo es indudable, incondicional, incontable, inconmensurable, pero…

¿Lo gestionamos de manera apropiada? ¿Sin contaminaciones externas? ¿Llega ese amor en perfectas condiciones al corazón de nuestro retoño?

Muy peligroso hacerlo mal ya que este es uno de los principales orígenes de los traumas infantiles que luego es tan difícil hacer desaparecer en la edad adulta. La relación amorosa madre/hijo y viceversa es clave para el desarrollo del carácter, de la personalidad…

Es importante hacer nuestra labor de madre completa: educar, criar, enseñar y transmitir amor sano.

¿Cuál es la forma correcta de vivir el amor de pareja?

Si durante la evolución de la persona no se ha aprendido a querer y a ser querido, llegado el punto del amor de pareja, el resultado puede ser catastrófico.

Pienso que debería ser absolutamente necesario impartir una asignatura más desde el jardín de infancia hasta las universidades:

“EMOCIONES Y SENTIMIENTOS”

Así cuando llegase el momento del primer amor, todas las personas estaríamos preparadas para vivirlo al 100%.

Se acabarían los grandes virus que atacan al amor y que generan en algunas personas enamoradas comportamientos inadecuados: celos, dependencia exagerada de la persona amada, in-expresividad de sentimientos, excesivo control del amad@, miedo a la pérdida… que lamentablemente provocan situaciones desagradables, lamentables e incluso dramáticas en algunos casos extremos.

En fin, lo mejor que podemos hacer llegados a este punto,  es formarnos a conciencia en esta gran asignatura “cada uno desde su propia vida”, con responsabilidad y empeño para poder disfrutar de la gran felicidad que aporta el amor evitando los inconvenientes de los efectos secundarios que aparecen cuando se desconoce su modo de empleo. 

Piruletas de Amor

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2 respuestas a El Amor: “una asignatura más”

  1. May dijo:

    Sin perder de vista la extraordinaria reflexión realizada y que tanta verdad entraña, quiero incluir una modesta matización que considero que igualmente puede tenerse en cuenta. Hay algo que diariamente pasamos por alto y que efectivamente nadie ha tenido ocasión de que le enseñen. Es algo tan sencillo y a la par tan complicado y difícil de conseguir como el amor a uno mismo.

    Diariamente y muchas veces de forma totalmente involuntaria e inconsciente saboteamos el amor a uno mismo, nos hacemos un daño que en ocasiones conlleva unas consecuencias dolorosas y que van generando un dolor que si no se detiene implicará que dejemos no sólo de amarnos nosotros mismos sino que por añadido supondrá que dejemos de amar lo que nos rodea, que no nos valoremos, que no valoremos lo que tenemos y que con el pasar del tiempo haga que ese amor inicial que deberíamos tener se transforme en sufrimiento y desasosiego.

    Si nos queremos y amamos a nosotros mismos, si nos aceptamos, si nos permitimos confundirnos, si perdonamos nuestros errores, ese amor se irradiará a nuestro alrededor y seremos capaces de dar cariño, de ayudar, de entender, de comprender, de ponernos en lugar de los demás para poder abrir nuestra mente y entender su dolor o el por qué de sus comportamientos.

    Si cada uno de nosotros hiciésemos del amor en todas sus vertientes personal, familiar, en nuestras relaciones de amistad, laborales y sociales la piedra angular de nuestra vida y actuasemos con honestidad y bondad, se eliminarían muchos comportamientos revestidos de odios, envidias, desproprocionados y dañinos que lamentablemente todos promovemos y sufrimos diariamente.

    Ojalá poco a poco consigamos eliminar el modo verbal condicional empleado en mi reflexión y que la aplicación de la premisa ” No hagas a los demás lo que no deseas que te hagan a tí” sea una realidad y no sólo un consejo puesto de manifiesto a través de una bonita frase.

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  2. AngelaalegnA dijo:

    Muchas gracias por tu comentario May. Estoy de acuerdo contigo en que en primer lugar debemos querernos a nosotros mismos sanamente, para posteriormente poder amar a los demás de forma correcta y adecuada. Yo al amor a uno mismo le llamo ‘autoestima’ y hace unos meses le dediqué su propia entrada en el blog, a sabiendas de la extrema importancia que entraña. Debemos respetarnos, querernos, admirarnos y perdonarnos en los momentos oportunos. Pero algo importante tras ese perdón, es el aprendizaje, la evolución, la SUPERACIÓN…evidentemente con dedicación y esfuerzo.
    No creo que amarse a sí mismo sea aceptarse.
    No considero la aceptación = al amor.
    Es posible que sea el paso previo al amor, pero es una escalera con varios peldaños: aceptación, repeto, evaluación de errores/defectos, empeño y decisión para minimizar o hacer desaparecer esos errores/defectos, puesta en práctica-observación de resultados, evolución, admiración por el trabajo realizado e incremento de ese amor por uno mismo o autoestima.
    En fin, a mi modo de ver…el amor es la más poderosa de todas las energias, catalogada como sentimiento y con la emoción como forma de expresión. Tomemos el tiempo necesario para que nos acompañe en la vida de la forma más beneficiosa y agradable.
    Lo dicho May, mil gracias, por tu reflexión e importante apunte que resulta enriquecedor. 🙂 Besos

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